De la mano de 17 mujeres que cubren el nada desdeñable espectro de dos
generaciones, en treinta años de diferencia de la más joven a la más adulta,
nos asomamos a un concepto que tanto se analiza y tan poco se entiende: la
feminidad.

En Animus como objeto, a través de los retratos en blanco y negro sin retocar y
del texto que los acompaña, cada una de estas mujeres se erige como un
concepto que representa diferentes facetas de la realidad. Se propone un
recorrido hilado que aborda desde los aspectos fisiológicos de la división de
sexos, con mención especial de la maternidad en todas sus formas, a la
distribución consecutiva de roles en sociedad, donde existe una marcada
masculinización en el mundo laboral. Cada mujer enarbola una disrupción del
orden establecido con el ejemplo de vida que supone, una propuesta de
cambio, de avance hacia un feminismo integrador que rebase los límites de
este feminismo primigenio que se está fraguando, más anclado en la fase de
protesta, rebelión y segregación por géneros.

Por ello, Animus como experiencia se completa con los elementos figurativos
de la exposición en un museo o galería. Se pretende integrar al visitante en
una simulación abreviada de la realidad histórica y envolverle así en el clima de
cambio de la propuesta, dejándole la semilla de dos preguntas clave
consecutivas.

Qué significa ser mujer.Qué significa ser humano.
Masculino y femenino.
Luces y sombras que coexisten.

Apostar por dar a luz en este mundo: a uno mismo, a los descendientes, a los
proyectos, a la familia. Animus celebra la diversidad en la unión. Como sexo,
como especie.

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